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Parcerías que Potencian la Circularidad: la experiencia de Costa Verde

ClementinaAtelier

En Costa Verde, las parcerías y las soluciones colaborativas han sido fundamentales para poner en práctica nuestros proyectos circulares, basándose principalmente en la cooperación con el sistema científico y tecnológico y en la colaboración interindustrial para la valorización de residuos.

La colaboración con entidades de ENESII, como universidades y centros tecnológicos, ha sido crucial para superar los retos tecnológicos relacionados con la reintegración de residuos y la eficiencia energética. Estas parcerías permiten validar técnicamente nuevos materiales y procesos, como se ha demostrado en los proyectos CiPoCer, dedicado a la circularidad de los residuos poliméricos (PU y PMMA), y FLASHPor, que tienen como objetivo reducir la temperatura y los ciclos de cocción mediante tecnologías avanzadas. Además, permiten adquirir conocimientos especializados y mitigar riesgos mediante la participación en proyectos cofinanciados que comparten la inversión y minimizan los riesgos financieros asociados a los grandes proyectos tecnológicos.

En el ámbito del ecodesign y la cadena de valor, la colaboración con ClementinAtelier para el desarrollo del proyecto Endless ha sido determinante. Esta parcería transformó un problema de residuos en un producto de valor añadido, convirtiendo los potenciales defectos en características estéticas y superando las barreras relacionadas con la percepción de la calidad de los productos reciclados.

Las parcerías industriales también desempeñan un papel estratégico, ya que permiten valorizar el 98 % de los residuos de nuestro proceso de producción. Estos residuos, como pastas, cemento y refractarios, se convierten en materias primas para otras empresas, cerrando ciclos industriales al nivel regional y promoviendo la simbiosis industrial.

Las empresas de la región también pueden colaborar para optimizar los recursos y minimizar los desperdicios. Las parcerías a largo plazo, en las que los residuos de una empresa se convierten en la materia prima garantizada de otra, son una forma eficaz de crear valor compartido. La optimización energética y la logística colaborativa, como el uso compartido de infraestructuras y la agrupación del transporte de materias primas y productos acabados, permiten reducir los costes y las emisiones de CO₂. Por último, la realización de proyectos conjuntos de investigación y desarrollo y el intercambio de formación hacen que la inversión en innovación sea más accesible y permiten resolver retos sectoriales comunes, fortaleciendo toda la cadena de valor regional.

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