
Los primeros datos oficiales disponibles, correspondientes al período de enero a mayo de 2026, apuntan a un crecimiento del 1,5 % en el número de pernoctaciones en Portugal respecto al mismo período de 2025. Las pernoctaciones procedentes de los mercados internacionales crecieron un 1,3 % [con una cuota de mercado del 71 %], mientras que el mercado nacional aumentó un 2,2 % [con una cuota de mercado del 29 %]. Dado que la oferta ha crecido un 2,1 %, medida en número de camas, es previsible una ligera disminución de la tasa de ocupación y, muy probablemente, un menor margen para aumentar el precio medio. Aun así, los ingresos turísticos en Portugal aumentaron un 4,3 % hasta abril.
Esta tendencia está en línea, aunque con valores más moderados en Portugal, con el panorama europeo, donde la demanda ha crecido un 5 % respecto a 2025. Resulta aún más relevante cuando se analiza a la luz de la situación política internacional, que está provocando un crecimiento moderado de las principales economías y cierta desaceleración del gasto de los hogares en vacaciones.
Es precisamente en estos períodos, mientras la industria mantiene su fortaleza estructural, cuando es importante actuar sobre las limitaciones al crecimiento sostenido a medio y largo plazo. En este contexto, cabe destacar tres aspectos: (1) la necesidad de desbloquear capacidad adicional de crecimiento en el Aeropuerto de Lisboa, así como acelerar el desarrollo del nuevo aeropuerto; (2) realizar un esfuerzo adicional para desconcentrar geográficamente la oferta y la demanda, permitiendo estancias más largas y aumentando la probabilidad de realizar múltiples visitas a Portugal; y (3) apostar por la formación de los recursos humanos, con especial atención a la inmigración necesaria para garantizar el funcionamiento del sector.
Estos desafíos, junto con la continuidad del proceso de mejora y cualificación de la oferta turística desarrollado durante la última década, permitirán mantener a Portugal como un destino de referencia mundial y atraer también a nuevos inversores, tanto nacionales como internacionales. En este ámbito, no solo es importante promover nuevos establecimientos hoteleros, sino también, y quizá aún más, invertir en la mejora de las unidades existentes, tanto en sus infraestructuras como en todo el equipamiento que incorporan.
Eduardo Abreu es un profesional con una sólida experiencia en los sectores del hotelería, el turismo y la inversión inmobiliaria. Actualmente forma parte de CBRE Portugal, dentro del área de Hotels, donde participa en proyectos de inversión, desarrollo y posicionamiento de activos hoteleros.
A lo largo de su trayectoria, se ha especializado en inversión hotelera, desarrollo de proyectos y estrategia para activos turísticos, manteniendo una estrecha relación con inversores, propietarios, operadores y marcas internacionales. También es miembro del ULI Europe’s Resort Council.

